Planificación y visitas

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Farmacia española: el poder de la recomendación en la era de la data

Con unas 22.000 farmacias, en su mayoría independientes, España es un mercado denso y fragmentado. Juan Pablo Arán, Pharma Sales Director Spain en Beiersdorf, explica cómo se complementan la data y la relación sobre el terreno.

Fachada de una farmacia en España, con la cruz verde y el letrero Farmacia

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Con unas 22.000 farmacias, España cuenta con una red comparable en volumen a la de Francia, pero para una población sensiblemente menor. El resultado es un mercado especialmente denso, fragmentado y complejo de cubrir. Para los laboratorios, el reto está claro: ¿cómo llegar con eficacia a un número muy elevado de puntos de venta, en su mayoría independientes, sin disponer de equipos comerciales sobredimensionados?

Para entender mejor los códigos de este mercado, hablamos con Juan Pablo Arán, Pharma Sales Director Spain en Beiersdorf. Su mirada permite abordar un sector en plena transformación, en el que la proximidad y la relación personal conservan un peso decisivo, mientras la data, la digitalización y las nuevas expectativas de los consumidores redefinen el papel de las fuerzas de ventas.

Un mercado fragmentado, independiente y profundamente relacional

La primera característica del mercado farmacéutico español es su fuerte fragmentación. La mayoría de las farmacias son independientes y cuentan con su propio titular, a diferencia de otros países en los que los grupos o las estructuras centralizadas tienen más peso. Esta independencia obliga a los laboratorios a adaptarse a una gran diversidad de interlocutores, perfiles y formas de entender la actividad.

No existe un único tipo de farmacéutico. Algunos perfiles mantienen un enfoque más científico y dan especial importancia a la evidencia clínica, a la composición o al respaldo técnico de un producto. Otros están más orientados a la gestión de su negocio, el margen, la rotación o el desarrollo de las categorías.

A esta diversidad de perfiles se suma una realidad territorial igual de importante. Madrid, Barcelona y Valencia concentran una parte muy significativa del sell-out de muchas categorías, pero el resto del mercado sigue muy repartido por todo el territorio. Esta capilaridad complica el road-to-market y obliga a los laboratorios a priorizar con precisión dónde y cómo actuar.

Una farmacia obligada a reinventarse

El canal farmacia español vive una transformación profunda. Durante años, la farmacia ocupó un lugar central en la relación con el paciente y el consumidor. Pero la llegada de nuevos competidores, sobre todo en el canal perfumería y parafarmacia y en el entorno online, ha cambiado las reglas del juego.

Hoy el consumidor llega mucho más informado. Compara precios, referencias, disponibilidad de los productos y experiencias de compra. En algunas categorías, especialmente entre el público más joven, la farmacia ya no es necesariamente el primer punto de contacto. En categorías como la dermocosmética, parte de este público se ha acercado a los productos a través de canales que ofrecen una experiencia más visual, más experiencial y más orientada al descubrimiento, muy distinta de los códigos tradicionales de la farmacia.

Esta evolución obliga a la farmacia a reforzar lo que la diferencia: la proximidad, la confianza y el consejo experto. Para Juan Pablo Arán, el farmacéutico español debe evolucionar de un enfoque puramente científico hacia una visión a la vez científica y comercial. No se trata de renunciar a su autoridad como profesional sanitario, sino de completarla con herramientas de gestión, un mejor conocimiento del shopper, el desarrollo del surtido y la capacidad de hacer crecer las categorías.

Del sell-in a la colaboración comercial

La transformación del canal también cambia el papel del comercial farmacéutico. Históricamente, el delegado o responsable comercial estaba muy orientado al sell-in: presentar el producto, conseguir un pedido y asegurar su presencia en la farmacia. Este modelo, por sí solo, ya no basta.

Hoy el laboratorio tiene que ayudar a que el producto rote. La farmacia espera que la marca no se limite a colocar referencias, sino que contribuya a vender más y mejor. Eso implica formación, recomendación, consejo sobre el surtido, visibilidad en el lineal y gestión de categorías.

«Una farmacia no espera que un producto se quede quieto en el lineal; espera que rote y que contribuya al crecimiento de la categoría.»

Juan Pablo Arán, Pharma Sales Director Spain, Beiersdorf

La recomendación sigue siendo el gran motor del canal farmacia. Cuando un consumidor entra sin una decisión de compra clara, el consejo del farmacéutico puede determinar la elección final. Por eso la formación sigue siendo una palanca clave para los laboratorios: formación de producto, beneficios, características, superioridad científica, evidencias y estudios clínicos.

Pero el acompañamiento va más allá del producto. El comercial debe convertirse en un socio capaz de ayudar a la farmacia a organizar mejor sus categorías, trabajar su visibilidad, identificar los espacios más rentables y aumentar el sell-out. La pregunta ya no es solo cómo vender más el propio producto, sino cómo contribuir al crecimiento de la categoría dentro de la farmacia.

Data, segmentación y eficacia sobre el terreno

En un mercado de 22.000 farmacias, la segmentación es imprescindible. Ningún laboratorio puede cubrir toda la distribución numérica con la misma intensidad. Por eso el uso de los datos se ha convertido en una herramienta fundamental para decidir dónde concentrar los esfuerzos.

Los laboratorios trabajan a la vez con datos externos de sell-out por farmacia y con datos internos sobre compras, evolución de los clientes, surtido, cobertura y resultados. Las herramientas digitales de análisis y seguimiento permiten a los equipos comerciales preparar sus visitas con más precisión y acceder con más facilidad a los principales indicadores.

El objetivo no es acumular datos, sino hacerlos accionables. La información debe ayudar al comercial a preparar mejor cada visita: saber qué pasó en la última cita, qué objetivos perseguir con ese cliente, cómo evoluciona su surtido, si hay roturas, qué campaña presentar o qué prioridad trabajar.

La organización de campo también evoluciona. Frente a modelos más antiguos que consistían en «barrer» una zona o un código postal, las fuerzas de ventas se orientan cada vez más hacia las farmacias con mayor potencial en una categoría determinada. Las farmacias de menor volumen pueden atenderse mediante otros dispositivos, mientras el equipo de campo concentra sus esfuerzos en los clientes estratégicos.

El canal farmacia tiene, sin embargo, una especificidad importante: el plan de visitas no siempre puede ser totalmente fijo. En farmacia, la visita conserva a menudo una dimensión transaccional. Si el comercial tiene que cerrar facturación o asegurar una reposición, puede verse obligado a adaptar su plan de visitas. La eficacia exige planificación, pero también flexibilidad.

Proximidad, confianza y lectura del dato

Pese a los avances de la digitalización, el mercado farmacéutico español conserva una dimensión relacional muy fuerte. Para Juan Pablo Arán, el canal farmacia es uno de los entornos comerciales en los que la relación personal tiene más peso. La confianza entre el farmacéutico y el responsable comercial puede tardar años en construirse y convertirse en un activo decisivo para la marca.

Esta dimensión relacional obliga también a los laboratorios a cuidar de sus equipos. En un mercado tan basado en la confianza, la rotación de los comerciales puede tener consecuencias directas en la relación con la farmacia. La continuidad, la proximidad y el conocimiento del cliente siguen siendo factores de eficacia comercial.

Para cualquier organización comercial, el mercado español deja una enseñanza clara: los datos permiten saber dónde actuar, pero la relación sigue siendo decisiva para saber cómo hacerlo. En un entorno cada vez más digitalizado, la proximidad, la recomendación personalizada y la confianza siguen marcando la diferencia.

España muestra cómo una relación comercial puede convertirse en una colaboración orientada al crecimiento mutuo. El laboratorio aporta formación, datos, herramientas y visión de categoría. La farmacia aporta proximidad, conocimiento del paciente y capacidad de recomendación. Cuando ambas dimensiones se alinean, la fuerza de ventas deja de ser un simple canal de empuje comercial para convertirse en un verdadero motor de desarrollo.

Juan Pablo Arán lo resume con una fórmula especialmente elocuente: «La distribución pone el producto al alcance del consumidor; la recomendación es lo que lo pone en su cesta».

En plena transformación del sector, ahí reside una de las grandes claves del mercado español: combinar la potencia de la data con la inteligencia de campo, la agilidad operativa con la relación personal, y la visión comercial con el consejo sanitario. Para las fuerzas de ventas, el futuro no consistirá en elegir entre tecnología y proximidad, sino en saber hacerlas trabajar juntas.

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